
De pronto, el cAö$ inundó la estancia como si fuese el propio aire del ambiente. Inundaba su cuerpo, sus ojos, su boca, se metió por su nariz y llegó hasta su cerebro, inundó su sangre, cada célula de su piel... pasó también a llenar los movimientos y las sensaciones, las palabras, los pensamientos, incluso formaba parte de la sombra que proyectaba en el suelo y del calor que desprendía su propio cuerpo. Le erizaba la piel... Lamentó en ese momento ser como era, disociarse y no ser capaz de mantener el equilibrio, volverse loca por momentos y vivir triste, vivir sin luz, y lamentó también los momentos lúcidos que siempre vienen después de soltar la mierda, la agonía, ya que por algún extraño motivo se sentía más ligera después de hablar. Pero las palabras hacen daño... y sabía que sería mejor no abrir la boca y fingir su propia vida, pero se quedó sin máscaras cuando tuvo que echar mano de todas para cubrir su corazón. Y aún con todo se esforzaba en cerrar los ojos y desear que muriese el mundo, explotar, aún sabiendo que sin comunicarse moriría envenenada por su infierno interior.. Pero que podía expresar? Si ni siquiera ella lo entendía. Deseaba volar y estamparse contra las ventanas y entender de golpe todo lo que le pasaba, que con frecuencia el abismo era más grande y los vaivenes la dejaban colgando con los pies perdidos.
No sé vivir siempre en lo alto...
1 comentario:
Ojala las alas fuesen para volar y no para caer más despacio.. Me ha encantado tu entrada Noe :)
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