
Creo que me siento inspirada. No sé, me ha venido de repente el ansia de escribir y ni siquiera sé por qué, como ese latigazo de inspiración divina que te asalta de repente y el pequeño cuaderno de bocetos que siempre te acompaña te salva la vida. Tal vez mañana necesite releerlo para matizar los detalles, pero estas últimas caladas me han hecho querer teletransportarme. Y sí, esta fue la última calada, esa que nubla la vista y abstrae tu cerebro, que ya estaba abstraído cuatro o cinco caladas antes. Oigo el tic tac del reloj,
que además del humo que he dejado en el ambiente es lo único que me acompaña a estas horas inexactas y desequilibradas. Me encuentro fuera del mundo, dentro del silencio y de mi respiración, la cual siento como si fuese a ser la última. Luz tenue, escalofríos provocados por la inquietud, se suponía que debía relajarme... sinceramente no sé si he llegado a ese estado, al menos siento indiferencia hacia todo. Tengo la piel de gallina...
1 comentario:
mmm...creo que entiendo ese estado de indiferencia total hacia todo...
mua
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