miércoles, 25 de mayo de 2011

Y de pronto el caos


De pronto, el cAö$ inundó la estancia como si fuese el propio aire del ambiente. Inundaba su cuerpo, sus ojos, su boca, se metió por su nariz y llegó hasta su cerebro, inundó su sangre, cada célula de su piel... pasó también a llenar los movimientos y las sensaciones, las palabras, los pensamientos, incluso formaba parte de la sombra que proyectaba en el suelo y del calor que desprendía su propio cuerpo. Le erizaba la piel... Lamentó en ese momento ser como era, disociarse y no ser capaz de mantener el equilibrio, volverse loca por momentos y vivir triste, vivir sin luz, y lamentó también los momentos lúcidos que siempre vienen después de soltar la mierda, la agonía, ya que por algún extraño motivo se sentía más ligera después de hablar. Pero las palabras hacen daño... y sabía que sería mejor no abrir la boca y fingir su propia vida, pero se quedó sin máscaras cuando tuvo que echar mano de todas para cubrir su corazón. Y aún con todo se esforzaba en cerrar los ojos y desear que muriese el mundo, explotar, aún sabiendo que sin comunicarse moriría envenenada por su infierno interior.. Pero que podía expresar? Si ni siquiera ella lo entendía. Deseaba volar y estamparse contra las ventanas y entender de golpe todo lo que le pasaba, que con frecuencia el abismo era más grande y los vaivenes la dejaban colgando con los pies perdidos.

No sé vivir siempre en lo alto...

miércoles, 27 de abril de 2011

El peso del agua


Un conferenciante hablaba sobre el manejo de la tensión. Levantó un vaso de agua y preguntó al auditorio:
- ¿Cuánto creen ustedes que pesa este vaso de agua?

Las respuestas del público variaron entre 20 y 500 gramos. Entonces el conferenciante comentó:

- No, eso depende. No es un asunto de peso sino de tiempo. En verdad poco importa el peso absoluto. Lo que importa considerar es el tiempo que voy a sostenerlo. Si lo sostengo por un minuto, no pasa nada. Si lo sostengo durante una hora me empezará a doler el brazo. Si lo sostengo durante un día completo, tendrán que llamar a una ambulancia.
Y es exactamente el mismo peso, pero mientras más tiempo paso sosteniéndolo,
más pesado se va volviendo.

Y concluyó:

- Si cargamos nuestros pesos todo el tiempo, más tarde o más temprano no seremos capaces de continuar, la carga se irá volviendo cada vez más y más pesada. Lo que tienes que hacer es dejar el vaso en algún lugar y descansar un poco antes de sostenerlo nuevamente. Tienes que dejar la carga periódicamente, eso es reconfortante y te permite continuar de nuevo...

domingo, 3 de abril de 2011

Caladas abstractas


Creo que me siento inspirada. No sé, me ha venido de repente el ansia de escribir y ni siquiera sé por qué, como ese latigazo de inspiración divina que te asalta de repente y el pequeño cuaderno de bocetos que siempre te acompaña te salva la vida. Tal vez mañana necesite releerlo para matizar los detalles, pero estas últimas caladas me han hecho querer teletransportarme. Y sí, esta fue la última calada, esa que nubla la vista y abstrae tu cerebro, que ya estaba abstraído cuatro o cinco caladas antes. Oigo el tic tac del reloj,
que además del humo que he dejado en el ambiente es lo único que me acompaña a estas horas inexactas y desequilibradas. Me encuentro fuera del mundo, dentro del silencio y de mi respiración, la cual siento como si fuese a ser la última. Luz tenue, escalofríos provocados por la inquietud, se suponía que debía relajarme... sinceramente no sé si he llegado a ese estado, al menos siento indiferencia hacia todo. Tengo la piel de gallina...

martes, 11 de enero de 2011

...


Quiero seducirte...
Acariciarte sin descanso sintiendo tu sentir, respirar tu aire al oído y perderme en las curvas de tus hombros con la más dulce suavidad...
Deseo inspirarte deseo, anor puro y loco, ese que me derrite en tus caderas y me hace volver a tus labios mil veces, deseando que me beses tan leeento y suave como tu inconsciencia te permita... casi rozando la línea del coma...
Quiero dejar de respirar... y sentirte sin tocarte para después rozarte y ESTALLAR.